¡Ahorra en tu factura de gas!

Es posible que estés pagando demás en tu factura de gas. Como solución, te recomendamos que utilices un comparador de tarifas y descubras que tarifa se ajusta mejor a tus necesidades y a las de tu bolsillo. En Money Expert te ofrecemos un comparador gratuito que te garantiza que en menos de cinco minutos, podrás saber si tu tarifa de gas contratada es la adecuada para ti o si ya es hora de cambiar de proveedor.

¿A qué esperas? Usa nuestro comparador de tarifas de Money Expert y empieza a ahorrar.

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Preguntas Frecuentes

¿Qué es exactamente lo que estamos pagando en nuestras tarifas?

Tu gasto mensual en la factura de gas se divide en cinco componentes:

  1. Costo fijo: Este gasto, como su nombre indica, es fijo. Lo pagas independientemente de tu consumo energético. Cubre los gastos de conexión y transporte de la red.
  2. Costo variable: este gasto varía según la cantidad de gas que hayas consumido durante el mes y se mide en KWh.
  3. Alquiler del contador: Esta cifra es lo que cuesta alquilar el contador que utilizamos en cada hogar.
  4. Impuestos: Estos son el IVA (21%) y la tasa de impuesto de hidrocarburos.
  5. Servicios adicionales: Dependiendo del servicio contratado y las ofertas, la factura mensual incluirá unos gastos variables generalmente dedicados al mantenimiento del servicio. Al estar el mercado saturado por tantas opciones, hay algunos paquetes que incluyen este tipo de servicios y otros que no.

¿Y cómo se pueden reducir estos gastos?

Antes de elegir una tarifa u otra, siempre es mejor reducir al máximo nuestro consumo energético. Esto es más sencillo de lo que parece, y te garantizamos que no necesitarás disminuir tus estándares de comodidad. A continuación, te presentamos una serie de consejos fáciles y prácticos que te garantizarán una reducción en la factura al final de cada mes.

  • En la cocina

    Cuando cocines, elige el utensilio adecuado. El tamaño y forma de tus ollas y sartenes influirá en la distribución del calor, en el tiempo de cocción de la comida y por ende en el gasto total de gas que necesites para cocinar. Siempre es mejor utilizar recipientes con el fondo plano, pues en estos el calor se distribuye de manera más equitativa. Malas noticias para los fanáticos del wok y la cocina asiática o de fuego muy alto, lamentablemente con esta gastronomía no ahorras mucho. Y en invierno, con la vuelta del frío, vuelven los guisos y platos de cuchara. Deliciosos pero que requieren horas de cocción. ¿Por qué no te compras una olla a presión? Te aseguras un ahorro ya que cuecen los ingredientes en mucho menos tiempo que una olla convencional.

    También te aconsejamos que mantengas limpios los fogones. ¿Sabías que la grasa acumulada absorbe calor? Parece mentira, pero cada mes puedes ahorrar casi un 10% de tu gasto energético si simplemente limpias bien la cocina. También es aconsejable no usar tanto el horno, ya que es la manera de cocinar que más gas consume. Y si lo vas a usar, hazlo bien. No abras la puerta para comprobar la cocción, utiliza la luz integrada o sigue las indicaciones de tiempo y temperatura en las recetas. Al abrir la puerta, el horno pierde temperatura que luego debe compensar incrementando el uso de energía. Ah! y no metas alimentos congelados sin descongelarlos antes, evitarás el tiempo extra en la cocción, y además saldrán más ricos. Descongélalos mejor al baño maría.

  • En el aseo

    Con esto, cubrimos la comida, ¿pero qué hay acerca del agua caliente que consumimos diariamente? También se puede reducir. No te estamos pidiendo que te bañes con agua fría en invierno, pero quizás sí que puedes lavar los platos y la ropa con agua fría. ¡Ah, pero eso sí! Es mejor ducharse que darse un baño. No solo gastas menos agua y tiempo, sino que el volumen de agua que hay que calentar es mucho menor.

    Por otra parte, si estás dispuesto a invertir un poco, considera utilizar termostatos inteligentes en los grifos. Puedes regular la temperatura antes de abrir el grifo, sin necesidad de ir mezclando agua caliente y fría hasta lograr la temperatura perfecta. A la larga ganarás comodidad y es una inversión con la que ahorrarás más de lo que crees.

  • Calefacción

    Sin embargo, lo más importante es ahorrar en calefacción, que es con diferencia donde más gastamos. En invierno subimos la calefacción y por ende, el valor de las facturas se dispara. Pero hay formas de reducir este gasto sin pasar frio. Primero, como con el agua, recomendamos instalar termostatos. Esta es la mejor forma de regular nuestro consumo y de no desperdiciar energía calentando habitaciones desocupadas y así pudiendo concentrar el calor en las habitaciones que sí estamos utilizando. Además, un termostato te permite establecer la temperatura exacta que quieres y así no sobre exigir a tu sistema de calefacción. Te aconsejamos que lo programes a 21 grados centígrados, la temperatura media elegida por la mayoría.

    Enciende la calefacción de forma consciente. Dependiendo del perfil de cada usuario, la casa permanece vacía muchas horas al día, por lo que da igual si está fría o no. Lo mejor es encender la calefacción cuando uno llega y esperar abrigados unos minutos a que se caliente. Eso sí, recomendamos apagar la calefacción cuando nos vayamos a dormir.

    Generalmente, las casas en España suelen estar bien aisladas y deberían mantener bien el calor. Sin embargo, si cuando te despiertas por la mañana hace frío, puedes invertir en un termostato inteligente. Estos sistemas te permiten establecer franjas horarias en las que la calefacción se prende automáticamente. Te despertarás en una casa calentita, sin necesidad de mantener los radiadores encendidos toda la noche. De todas formas, es importante que investigues posibles fugas de calor en tu domicilio. ¿Sabías que casi un 20% del calor se escapa por las puertas y ventanas? Puedes sellarlas con burletes, una solución sencilla y económica. Te recomendamos que antes de que comiencen las olas de frío inviertas un domingo en estudiar con detenimiento cada grieta de la casa y, de ser necesario, las arregles.

Tampoco cubras los radiadores con ropa mojada. Sabemos que en invierno, con el aumento de la humedad, la ropa tarda en secarse, y un atajo es colocarla encima de la calefacción. Pero al tapar los radiadores estas disminuyendo su máximo rendimiento, además de crear un potencial riesgo de incendio en tu hogar.

Si estás pensando en cambiar de caldera opta por una de condensación, aparatos mucho más eficientes. Esta inversión podría suponer un ahorro de hasta 200 euros al año. Piénsalo, con ese dinero ya cubres los regalos de Navidad.

¿Cómo elegir la tarifa adecuada?

Si tu consumo de gas es igual o inferior a 50.000 kWh anuales (probablemente lo sea) puedes optar por una tarifa regulada. Esta tarifa está establecida por la administración energética y comercializada por los grandes grupos como Endesa, Gas Natural o Iberdrola. En las tarifas reguladas, hay dos categorías:

  • La T.1 dirigida a consumidores con un gasto anual menor a 5.000 kWh. Normalmente, esta tarifa comprende a los hogares con agua caliente y cocina sencilla de gas. Para calentar la casa, estos consumidores suelen utilizar radiadores eléctricos.
  • La T.2 da el salto a 50.000kWh anuales. Estos consumidores por lo general viven en las zonas más frías del país y cuentan con calefacción de gas.

De todas formas, al igual que con el mercado de la electricidad, en España el mercado de gas es libre. Es decir, los consumidores cuentan con un amplio abanico de opciones a la hora de elegir una compañía proveedora. Muchas de estas establecen sus precios basándose en la tarifa regulada y a partir de ahí establecen sus precios y ofertas. Ante esta situación, lo mejor es comparar tarifas. Los comparadores online son grandes herramientas y nosotros ponemos el nuestro a tu disposición.

Entra en nuestro comparador de tarifas para encontrar las mejores opciones y tarifas que se adapten a tus necesidades. Solamente necesitamos cinco minutos de tu tiempo y que tengas una factura de gas a mano. Rellena el formulario con tus datos geográficos, necesidades de consumo y el tipo de contrato que tienes actualmente y ¡listo!.

¿Cómo hago para dar de alta un nuevo servicio de gas?

Si tras comparar las tarifas te das cuenta de que hay opciones más económicas disponibles, vas a querer cambiar de proveedor. Y como consumidor, estás en tu derecho. Se trata de un trámite relativamente sencillo y corto. Pero ten en cuenta que si con tu compañía original tienes un contrato de permanencia que aún no ha caducado, es muy probable que tengas que asumir algún tipo de penalización económica. A continuación, te contamos cómo cambiarte de proveedor.

Primero, deberás ubicar el CUPS en tu factura. ¿Qué es el CUPS? Es el número que identifica el punto de suministro de gas que corresponde a tu vivienda. El número aparece en la parte inferior de tu factura y deberás tenerlo a mano para realizar el cambio de contrato.

Una vez seleccionada la nueva empresa con la que deseas firmar el nuevo contrato, deberás contactarlos y serán ellos quienes se harán cargo de casi todos los trámites. Ten en cuenta que probablemente te pedirán tu nombre completo, número de DNI, dirección, y el CUPS mencionado anteriormente. El cambio en sí no tiene ningún tipo de coste y se efectuará en un plazo máximo de tres semanas en las que no sufrirás ningún corte en tu suministro.

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